Entre los cientos de cacharros y cacharritos que han llenado la casa con la llegada de miren, ha aparecido uno nuevo que le gusta bastante. Es un balancín que se mueve cuando ella se mueve. La pega es que como se tiene que poner en el suelo y no ve bien las caras, a veces se enfada.
PD: Hemos empezado ya a pintar la cuna.
1 comentario:
Una compañera de trabajo decia hoy que a Miren dan ganas de comersela, y yo no podria estar mas de acuerdo. Pero mirando esta ultima foto con mas atencion me he dado cuenta de sus manos no van a tener nada que envidiar a las de su bisabuelo Candido :)
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